Mostrando entradas con la etiqueta GESTIÓN CULTURAL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta GESTIÓN CULTURAL. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de febrero de 2014

Pateo Teatral a la Política Cultural

Por J. Vipsania.

Anda este blog muy poco activo últimamente, afectado quizá por el adormilado adocenamiento que parece rodear las actuaciones en materia cultural de este nuestro gobierno asturiano. Y sin embargo algo se mueve, porque nuestros gestores culturales, para bien o para mal, siguen estando en el candelero mediático, aunque su presencia es más frecuente, y sus esfuerzos más constantes, en unos ámbitos de actuación que en otros. 

Con las disputas y comparecencias en la comisión parlamentaria sobre el Niemeyer como telón de fondo, de entre aquellos asuntos que competen a nuestro laborioso equipo de gestión, sin duda la pacificación y normalización de la cosa arqueológica es la que más tiempo y recursos consume. El "affaire" grandalés, con Eustaquio como contendiente, ha obligado a Ana González, Consejera a la sazón, a dar un triple salto mortal al ruedo y desde la primera línea de trinchera defender las actuaciones de la Consejería de Cultura frente a un alcalde del mismo signo político. De este modo, la defensa no debe haber sido solamente parlamentaria, sino también partidaria, entre afiliados y simpatizantes del PSOE, que quizá se asombren de que la única solución posible a este entretenimiento que nos brindan es la de expedientar y denunciar judicialmente a uno de los pocos alcaldes socialistas que gobiernan en Asturias con mayoría absoluta. Lástima de expedientes también en Cudillero...

La Consejera Ana González, visitando el Chao Samartín
Entre bambalinas anda el Viceconsejero de Cultura; daba la impresión de que la superconsejera se iba a dedicar a las cuestiones de la Educación, y que delegaría competencias culturales en Alejandro Calvo. Pero se advierte que la beligerancia no es lo propio del correcto Vicenconsejero, quien prefiere salir en las fotos, inaugurar exposiciones y presentar sellos con hórreos, a la vez que salvaguarda la actividad de RECREA como buque insignia de la gestión de la cosa cultural: Laboral, Jurásico, Tito Bustillo, Prerrománico, Fuentes de Invierno, CAR de Trasona y, tras su paso por el Niemeyer, se vislumbra en un futuro no muy lejano el Museo Etnográfico de Grandas, cerrando el círculo del equilibrio sobre cable eléctrico y sin red. En Asturias ya se rumorea por los pueblos y aldeas que acabarán asumiendo la gestión de las Casas de Cultura, los Telecentros, los trenecitos turísticos, las churrerías ambulantes y las ferias y mercados que por doquier se celebran, para solaz disfrute de todos los habitantes y turistas.

Alejandro Calvo, a la derecha de la imagen
Mientras, el Director General de Patrimonio Cultural tiene presencia constante en casi todas partes gracias al desarrollo y perfeccionamiento de un despacho de campaña, que facilita sus incesantes traslados por toda la geografía astur, sin tener que pasar por el Calatrava. Clausurada ya la temporada mediático-veraniega de La Lluera, y a la espera de los actos de celebración del aniversario del descubrimiento de la cueva de Candamo, viaja de Este a Oeste en un plis-plas. Le ocupa en estos viajes, por ejemplo, solucionar los problemas de financiación del Archivo de Indianos, que al parecer se resolverán a golpe de bodorrio y convención empresarial. Francamente, una no sabe qué hace Conchita Paredes, directora del Archivo de Asturias, en el órgano gestor del Archivo de Indianos de Colombres; con esta perspectiva de actividad y de ingresos por medio de recursos atípicos, mejor la sustituían por José Almeida, presidente de la patronal hostelera.


Rodríguez Asensio y Ana González, con el alcalde de Taramundi
No habría mayor problema si en esta vorágine de viajes gayasperos no hubiese arrastrado en ocasiones a la superconsejera, restando tiempo y efectividad a Ana González en la resolución de los conflictos educativos. Por ejemplo, presupuestos sin ejecutar para la mejora de nuestros centros escolares y de repente financiación a tutiplén, a determinados colegios, para consumir el presupuesto sin dar demasiadas explicaciones, lo que ha despertado los fantasmas de la oposición. También la inconveniencia de convocar plazas de profesores para secundaria en un año en el que Asturias será prácticamente la única autonomía que las provea, y que ha puesto en pie de guerra a la comunidad educativa (y sindical, cómo no) por las consecuencias del efecto llamada, algo que, como docente, la superconsejera debió haber tenido en cuenta: ¿despiste o intención?, ¿truco o trato?, ¿tiro o apunto?... paaaaso panoya.



Otro de los directores generales de la trinitaria Consejería (Educación, Cultura y Deporte, y los tres son uno) también aparece: Deporte, con el borrascoso invierno que llevamos, aporta su granito de arena mediático, con abundantes referencias a la nieve y a nuestras estaciones en medios escritos y audiovisuales. En este año olímpico de Juegos de Invierno, una abre la página corporativa del Principado de Asturias, y al lado de los enlaces para consultar el BOPA, o acceder a los impresos para subvenciones, servicios tributarios y Ley de Transparencia, aparece en lugar destacado la temporada de deportes de invierno: esquí, snowboard y patinaje artístico, por aquello de juntar Deporte, Cultura y Arte.


A la derecha, José Ramón Tuero, Director General de Deporte, en la estación invernal de Pajares
Entre tanto despliegue de departamentos, direcciones, entes, vice-entes y viceconsejeros, de repente nos hemos dado cuenta de que algo falta. En la estudiada estructura orgánica promulgada en 2012 no se contempló la creación de una figura que había resultado piedra angular en anteriores legislaturas: la Dirección General de Promoción Cultural. Bajo su responsabilidad, archivos, museos, bibliotecas, teatro, música, llingua asturiana y actividades artísticas varias encontraban programas, cobijo, interlocución, dinero y recursos. Y claro, para estas causas, con el Viceconsejero ausente y sin Dirección General, queda un modesto Jefe de Servicio que no debe dar a vasto con tanto. Y así, tras asamblea celebrada en el bar El Dolar, de tan gratos recuerdos para aquellos que estudiamos en Oviedo, las compañías profesionales de teatro, hartas de maltrato institucional y acusando a la superconsejera de ninguneo, desconsideración y trivialidad, levantan la voz pidiendo su cese, denunciando el desmantelamiento de la actividad y el desvío de recursos para mantener la programación de RECREA, que contrata teatro fuera de Asturias. Mal asunto para Ana González, quien se las prometía muy felices allá por el mes de agosto, cuando anunciaba un nuevo marco normativo y locales de ensayo para reforzar el apoyo institucional al teatro profesional asturiano. Sin embargo, su presencia en los premios Oh! fue saludada con un sonoro pataleo por parte de los asistentes. Reconociéndole la valentía, por no imitar al denostado ministro Wert (quien se ausentó por problemas de agenda en la entrega de los premios Goya, donde le suelen zurrar de lo lindo), hay que decir que la pateada fue sentida, y quizá la superconsejera se arrepintió de no haber concertado alguna otra actividad para ese día con la que disculpar su asistencia al Teatro Jovellanos: por ejemplo, un viajecito a Grandas.


Reunión de representantes de Foroescena.
Así de airado y triste está nuestro panorama cultural: ni siquiera el derroche de actividad científica y divulgativa del RIDEA nos lo alegra. La realidad es que en los últimos años hemos despilfarrado millones de euros en plástico, fibra de carbono y ladrillo, para construir equipamientos culturales que se acabaron convirtiendo en batalla política, gigantes con los pies de barro, recuerdo de una megalomanía descontrolada. Y ahora los escasos recursos de que se dispone hay que emplearlos en mantenerlos, olvidando lo prioritario de la inversión en actividades de promoción cultural y lo necesario de la intervención en conservación e investigación de nuestros bienes culturales, olvido a salvo, por supuesto, en el caso de que dependan del técnico funcionario de turno.

Tampoco tenemos el consuelo de algún descubrimiento de relumbrón: mientras arriba, al norte, en la pérfida Albión, el temporal invernal puso de manifiesto la presencia en algunas playas de Norfolk de las huellas humanas más antiguas conocidas hasta ahora fuera de Africa, la sucesión de borrascas que azotan la costa asturiana, incluida la más reciente, de nombre Tini (qué cosas), no solo destroza el Museo del Calamar Gigante, sino que pone al descubierto unas fosas en la llanisca playa de Borizu, que lejos de ser el descubrimiento arqueológico de la década, como algunos pensaron, resulta que sirvieron para enterrar galipote.


Técnicos del Museo Arqueológico, inspeccionando las fosas de Borizu

Menudos ingredientes para esta parábola sobre la gestión de la Cultura y del Patrimonio Cultural astur: Prestige, fosas y galipote.


miércoles, 19 de junio de 2013

Fábula Sobre el Rigor en el Mundo de la Cultura Asturiana


Por Manuel del Cueto Incógnito.







P: Otra gran institución neoyorquina para la que nunca ha dejado de escribir es The New Yorker.

R: Publican cosas que ninguna otra revista se atrevería a sacar. Siempre he colaborado con ellos. Cuando hace años nombraron a su director actual, David Remnick, un joven periodista a quien profeso un enorme respeto, me llamó para decirme que contaba conmigo. Escribí un reportaje sobre los trabajadores que habían participado en la construcción del puente Verrazano, que une Brooklyn con Staten Island.



P: ¿Qué le llevó a volver sobre un asunto al que había dedicado un libro hacía casi 40 años?

R: En mi opinión, aunque se publique, nunca se llega a cerrar realmente ninguna historia. Siempre quedan resquicios que desembocan en otras historias. Si uno vuelve a algo escrito hace 10, 20, 30 años, siempre descubre cosas sorprendentes, y eso es lo que me ocurrió con esta historia. Publiqué El Puente en 1964, cuando todavía trabajaba para el Times. Tenía dos días libres a la semana y los dedicaba a recopilar material para el libro. Iba al lugar donde se estaban llevando a cabo los trabajos de construcción, muchas veces por la noche. Usted ha visto cómo es el búnker, como llamo a mi estudio. Ahí lo tengo todo archivado en cajas. Una tarde, sería el año 2002, me fijé en la etiqueta que dice El Puente y me pregunté qué habría sido de los trabajadores que construyeron el Verrazano, con quienes me había entrevistado tantas veces. Abrí la caja, me puse a repasar las notas y decidí hacer algunas llamadas telefónicas. ¿Qué habían hecho una vez concluida la construcción? Resulta que a muchos los habían contratado para la construcción del World Trade Center. Estoy hablando de especialistas en la construcción de estructuras metálicas a grandes alturas. Pertenecen a un sindicato que se ocupa de su contratación en obras públicas de gran envergadura. ¿Y qué sintieron cuando vieron que el resultado de su trabajo se había desvanecido en apenas unas horas cuando tuvieron lugar los atentados de septiembre de 2001? Su respuesta me desarmó. La destrucción no les había causado la menor sorpresa. ¿Pero cómo es posible?, les pregunté. ¿Qué quieren decir con eso? Sabíamos que aquello no valía para nada, no era una estructura sólida, las torres estaban hechas de aire, eran jaulas para pájaros. Nada que ver con la estructura formidable del Verrazano o de rascacielos como los de antes, el Empire State por ejemplo. Esas estructuras habrían aguantado el impacto de un avión, pero cuando erigimos las Torres Gemelas sabíamos que aquello era muy distinto. No se trata solo de que el arquitecto no fuera muy bueno, sino de la filosofía sobre la que se sustentaba la idea del World Trade Center. Lo único que querían hacer los promotores era maximizar el espacio, rentabilizándolo a fin de obtener el mayor margen de beneficio, alquilando la mayor cantidad de superficie posible. Así que cuando los aviones se estrellaron contra las torres, las atravesaron de lado a lado y antes de ponerse el sol se habían derrumbado, convertidas en columnas de ceniza y humo.

P: Ahora que lo dice, es cierto que en una ocasión se estrelló un avión contra el Empire State.

R: Exacto, y rebotó.




sábado, 25 de mayo de 2013

Del Laboratorio al Chigre

Por Manuel del Cueto Incógnito.

Fuente: La Nueva España
Hace unos meses el emporio Random House Mondadori, a través de su sello editorial Debate, publicó un libro del catedrático de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la Universidad de Sevilla, Manuel Lozano Leyva, titulado El fin de la ciencia: Todo lo que un ciudadano debería saber sobre la ciencia y no sabe qué preguntar ni de quién fiarse.

Lozano, excelente divulgador, nos recuerda que “la ciencia y el progreso no fluyen y evolucionan inexorablemente”, y que para que la actividad científica resulte socialmente provechosa debe estar bien organizada y planteada como un esfuerzo colectivo, debe tener un soporte económico generoso y estable, y debe finalmente estar en manos de los mejores y los más cualificados. Esto, que parece un atrevimiento, ya lo afirmaba hace cuatrocientos el científico inglés Francis Bacon. Por desgracia, al menos en nuestro país, es más frecuente la burocracia que la organización, la escasez y el derroche que la generosidad presupuestaria bien administrada, y la mediocridad que el rigor.

En España, los responsables y gestores de la crisis han asfixiado la ciencia “con recortes drásticos de la financiación, parálisis de programas que hasta hace poco venían desarrollándose con normalidad, aplazamientos de convocatorias de contratos que, en realidad suponen cancelaciones y reducción de becas y de apoyo a los jóvenes científicos”. También están disminuyendo las actividades de divulgación, educación y difusión del conocimiento científico; todo ello nos lo recordaba hace poco Alicia Rivera.

Pero todavía queda alguna esperanza; algún rayo de luz me parece ver después de leer en el penúltimo libro de Peter Burke publicado en España que los pubs de Oxford tuvieron una importancia fundamental para el desarrollo de la antropología británica en las décadas de 1930 y 1940, primero bajo la supervisión de Alfred Radcliffe-Brown y luego de Edward Evans-Pritchard; que Francis Crick anunció en descubrimiento de la estructura del ADN en el pub Eagle de Cambridge durante un almuerzo bien regado; que Tim Berners-Lee bautizó en 1990 en la cafetería del CERN en Ginegra la Red con el nombre de World Wide Web; y que en Silicon Valley las conversaciones noctámbulas en el Walker’s Wago Wheel y en el Grill in Mountain View hicieron más por la difusión de la innovación tecnológica que la mayoría de seminarios de la Universidad de Stanford.

En esta Asturias tan humanista y tan culta, plagada de sabios de rancio abolengo, la administración autonómica pretende sostener la investigación científica dando limosnas millonarias a la universidad de Oviedo, como informaba hace días La Nueva España.

¿En que se diferencia una universidad de una autoescuela, se pregunta Lozano Leyva si, además de transmitir conocimientos, no los produce?

Si seguimos así, la universidad se quedará sin laboratorios, los laboratorios sin investigadores, los investigadores sin salarios y los salarios sin dueños.

Fuente: caleaoredes.blogspot.com
Pero anímense compadres, que aunque todo esto desaparezca, lo que nunca les va a faltar en Asturias es un chigre en el que poder desarrollar su imaginación científica.


Abundante información sobre este gravísimo problema en el sitio web de la Confederación de Sociedades Científicas de España

jueves, 16 de mayo de 2013

Un Politico de Primera Fila Habla (orgulloso) de las Bibliotecas Públicas


Por Manuel del Cueto Incógnito

Mientras ojeo con cierta desgana las primeras páginas del País del miércoles 24 de abril de 2013, como si ya supiese todo lo que me voy a encontrar en ellas (pues lo estoy haciendo al día siguiente de su publicación), me topo con la entrevista que Pablo Ordaz le hace a Matteo Renzi, alcalde de Florencia (recuerden, esa hermosa ciudad de Italia, de unos cuatrocientos mil habitantes), y al parecer hombre clave del centroizquierda italiano. La leo y me encuentro con muchas cosas que me gustan, y que hace tiempo que no salen de las boquitas de oro de nuestros políticos. Permitidme que destaque unas palabras del señor Renzi:

Matteo Renzi
Fuente: https://mobile.twitter.com/matteorenzi
"¿Qué quiere decir ser de izquierdas en Italia? Ser de izquierdas para mí es decir en Florencia basta con la explotación del suelo: la primera gran ciudad de Italia que dice “basta de construir” porque estamos acabando con los espacios verdes y los lugares para nuestros hijos. Para mí es de izquierdas el plan de innovación. He privatizado la compañía de transporte público local y he hecho la mayor inversión en la smart city que se ha hecho en Italia. En Italia, el 13% de las mujeres puede acompañar a su hijo a la guardería. Nosotros estamos en el 38%. Para mí eso es de izquierdas. Para mí es de izquierdas haber recortado los costes de la política y tener más mujeres que hombres en mi equipo de Gobierno. Yo tenía cuatro mujeres y cuatro hombres. Han protestado, así que he quitado a un hombre y he puesto una mujer: cinco mujeres y tres hombres. Para mí es de izquierdas imaginar que los museos están abiertos hasta medianoche. Que las bibliotecas bajo mi gestión han pasado de 500.000 a 1,1 millones de usuarios. La izquierda es apostar por la cultura que crea riqueza. Hay una izquierda que no quiere promover esos puestos de trabajo, quiere limitarse a la teoría, quiere montar congresos. Y hay una izquierda que quiere hacer las cosas. Yo soy de los que quieren hacer cosas. De modo que creo ser de izquierdas. ¿Qué si me he equivocado de partido? No lo sé, creo estar en el partido adecuado. El partido democrático de Obama y de Blair está mucho más cerca de cosas así que de la visión más dura de una parte de la izquierda muy ideológica".

Pero, ¿por qué son importantes las bibliotecas públicas? No está de más recordárselo de nuevo a nuestros extraordinarios políticos, siempre dispuestos a hacer los kilómetros que sean necesarios (previo pago, claro), para explicarnos a los ciudadanos que les votamos y les mantenemos lo mucho que hacen por nosotros.

Lo ha explicado clarito clarito don José Manuel Caballero Bonald, en público, ante muchas de nuestras primeras y ejemplares autoridades, en la entrega del Premio Cervantes:

José Manuel Caballero Bonald
"Es posible que encontrara en aquellas lecturas algo parecido a una contrapartida, una compensación frente a la falta de asideros o los desconciertos de la edad. ¿Quién duda que leer es reconocernos en los otros, desentrañar lo que somos, recuperar lo que hemos vivido, incluso lo que no hemos vivido, resarciéndonos de nuestras propias carencias? Recuérdese que todos aquellos que se han valido de la opresión (desde los terrores inquisitoriales a los de cualquier censura dictatorial) para programar el mantenimiento de sus poderes, han coartado la libre circulación de las ideas. Los enemigos históricos de la libertad han recurrido desde siempre a una suprema barbarie: la hoguera. O quemaban herejes o quemaban libros. En las ficciones futuristas de un mundo amorfo, despersonalizado, regido por computadoras, la quema de libros representa algo más que un mandamiento atroz: es una metáfora de la esclavitud. Bien sabemos que destruir, prohibir ciertas lecturas ha supuesto siempre prohibir, destruir ciertas libertades. Quien no leía, tampoco almacenaba conocimientos. Y quien no almacenaba conocimientos era apto para la sumisión. De lo que fácilmente se deduce que conocimiento y libertad vienen a ser nutrientes complementarios de toda aspiración a ser más plenamente humanos".

Pues eso. Feliz día del Libro


La entrevista completa al político italiano se puede leer aquí:

El discurso de José Manuel Caballero Bonald en la entrega del Premio Cervantes (Alcalá de Henares, martes 23 de abril de 2013) puede verse aquí:

El texto del mismo en:


viernes, 12 de abril de 2013

Epidemias y Academias

Por Manuel del Cueto Incógnito.



En La Palelera de Juan Palomo, publicada en la revista El Cultural del 8-14 de marzo de 2013, en su página 7, se recoge esta noticia:




En algunos diarios digitales se pueden leer informaciones relacionadas con el asunto:


Y una columna en El Correo Gallego que no se pueden perder los lectores:


Ya sé que es sobre un tema relacionado con Galicia, que no tiene nada que ver con Asturias, y bla bla bla.

Pero, ¿no ven ningún ejemplo parecido en el frondoso jardín cultural asturiano?

¿Ni idea?

sábado, 23 de marzo de 2013

El Bardo De Blas Entra en el Templo

Por Claudio.


La aldea asturgoda de la cultura ha tenido hace poco un día de fiesta. Han abierto las puertas del templo y han admitido en su seno, como miembro de pleno derecho, a Asurancetúrix, el bardo... O lo que es lo mismo: Miguel Ángel de Blas Cortina ha ingresado en el RIDEA en el primer día de un papado. ¿Puede pedirse más? Suponemos que sus socios y ¿amigos? le subieron sobre el escudo y lo pasearon entre las paredes del Palacio de Toreno entre gritos, vivas y alabanzas a su insigne prosa poética, cual pontífice pre-conciliar sobre silla gestatoria.

Habrá quien se pregunte qué es el RIDEA. Se trata del Real Instituto de Estudios Asturianos, una institución fundada en 1947 por los falangistas del mundo de la cultura con el fin de servir de bastión cultural a La Nueva España franquista. Puede sorprender ligeramente que un organismo como este sobreviva, sobre todo si tenemos en cuenta que, pese a ser financiado por el presupuesto público, sigue funcionando como las instituciones del antiguo régimen: por cooptación... Ese sistema tan divertido en el que los miembros eligen a los nuevos miembros como hacían las instituciones soviéticas; aunque tampoco nos vamos a poner maximalistas, porque también lo utilizan hoy en día la RAE o la Real Academia de la Historia. No sabemos si los rectores del RIDEA desean parecerse a las instituciones soviéticas o a las academias, aunque a nosotros, desde luego, nos recuerdan más a aquéllas y a la RAH que a la RAE. La cooptación explica que hoy en día sus nuevos miembros tengan como principal mérito ser amigos de quienes ya están dentro, con las honorables salvedades que se les han colado por despiste o por la mera necesidad de guardar unas mínimas formas.


Pero más allá de este dudoso sistema de selección para formar parte de una institución pública cabe plantearse hoy en día para qué necesitamos el RIDEA. Cuando empezó su labor, la principal preocupación era garantizar un foro que permitiera salir a luz estudios sobre Asturias y lo asturiano que hacían los muchos eruditos locales desperdigados por la provincia. Como era inevitable, por el sino de los tiempos, el tono de los mismos cayó en el folklorismo y el culto a una Asturias perdida que nunca existió, fomentando gran parte de los mitos que sustentan hoy en día el ideario de la cultura oficial asturgoda de nuestra aldea. En la década de 1970 y 1980 consiguieron superar esa tradición de los eruditos locales y el boletín del IDEA (se hizo “real” con la monarquía) permitió ver la luz a muchos estudios que iban ganando solidez científica. Pero durante la década de 1990 su prestigio empezó a tambalearse y durante los últimos años su interés científico ha decaído por completo. El hecho de que hoy en día el BRIDEA no se encuentre evaluado por ninguno de los índices de referencia de la calidad de las revistas científicas es buena prueba de ello.


Otra muestra de la irrelevancia de este Real Instituto es el progresivo desinterés por sus publicaciones monográficas. En tantos años de historia es indudable que ha habido algunas que aún hoy tienen gran utilidad. Sin embargo la realidad de los últimos quince años ha dado un giro claro. Perdida su influencia en el servicio de publicaciones de la Universidad, sus dirigentes convirtieron a este organismo en el editor de las tesis de los doctores de turno que le ha interesado promocionar al grupo universitario que ostenta su dirección desde hace años.
El último ejemplo que demuestra cuán fuera de la realidad actual se encuentra esta organización es la edición de sus guías por concejos, unas publicaciones perfectamente prescindibles, que parecen un remedo de la Asturias de Bellmunt y Canella. Cualquiera de las colecciones dominicales de la prensa regional ha resultado de mayor interés y calidad que esas guías, que ni suponen un avance científico, ni tienen interés turístico. Sostener este concepto en la era digital es un auténtico alarde vintage. Así que al final parece inevitable concluir que sólo sirven para consagrar a los nuevos universitarios como eruditos locales, en un giro copernicano inaudito, aparte de servir para engrosar el curriculum de los amigos y la familia.


Por tanto no es de extrañar que admitan a Don Miguel. El giro copernicano de la institución explica qué hace hoy en día todo un catedrático de Prehistoria ingresando en una institución de eruditos locales venida a menos. Sin embargo en la pregunta está la respuesta, y es que algunas cátedras universitarias están tan devaluadas que el mejor premio que pueden recibir es este. Si la obra del nuevo miembro tuviera alguna relevancia seguramente quizá fuera conocido fuera del solar patrio; bien pudiera ser que se le llamara incluso del extranjero. Pero no es el caso. No en vano los profetas no son queridos en su tierra, y cuando son queridos en su tierra es porque no son profetas sino otra cosa.
Quienes hemos leído sus estudios sabemos que quedan pocas personas con tal capacidad para copiarse a sí mismo, cada vez con un estilo más rococó, hasta el punto de acercarse más al prototipo de bardo galo, que de catedrático como Dios manda. Así que no nos extraña que este gran prócer de la patria arqueológica asturiana haya sido admitido en esa augusta institución que es el RIDEA, puesto que cumple el perfil sobradamente.

Como al pobre Asurancetúrix, nadie parece haber valorado sus méritos. El periódico del régimen ha publicado una breve entrevista al protagonista sin molestarse en informar mucho más de un acto al que acudieron cuatro amigos. Esto da muestra da muestra del poco interés de su contenido. Y es que el conjunto de los estudios de este bardo no se sostiene ni por su propio peso... No sirve ni para apuntalar su cátedra, que todos intuimos que consiguió por aburrimiento, más que no por mérito.



Al menos los lectores de La Fisga y quienes nos molestamos en leer sus escritos de primera mano, lo que hemos visto en realidad es el día de gloria de un bardo, como Asurancetúrix, al que nadie soportaba por su particular concepción desafinada de la armonía, al que ha aplaudido en su templo un coro de bardos igual de intrascendentes que él. 

viernes, 15 de marzo de 2013

La Yenka de los Museos


Por J. Vipsania.

Recuerda el título de esta larga entrada a los odiosos “Enrique y Ana”, duo infantil que se hizo famoso cantando y bailando “La Yenka”, con aquel machacón estribillo de "♪ ...izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, un, dos, tres,… ♫", que dejaba a los niños mareados y descompuestos sin saber hacia donde debían dirigir sus pasos de baile.

Viene esto a cuento de los vaivenes en la gestión de los dos museos estrella de Oviedo, Bellas Artes y Arqueológico “aunque tanto monta, monta tanto”, cuyas problemáticas parecen saltar a la prensa con estudiada cadencia, como el estribillo de nuestra canción infantil.


En primer lugar es pertinente abordar la historia inconclusa de la “Sucesión” del Museo de Bellas Artes, propia de un culebrón pero incomprensible si se trata desde la perspectiva de una gestión seria. Todo cuanto afecta a este Museo depende de un patronato que actúa como órgano gestor colegiado, donde tienen representatividad especialistas de distintos ámbitos, algunos designados por la Junta General del Principado a propuesta de las formaciones políticas. 


El error y la más que probable ilegalidad de mantener como director del Museo en funciones y a la vez como Consejero de Cultura a Emilio Marcos, a lo largo de los diez meses de (des)gobierno de Foro Asturias Ciudadanos, dio pie a toda suerte de suspicacias respecto a sus intenciones: como siempre ocurre en estos puestos eternos, donde el saliente tiene el culo pegado con loctite al sillón, este pretende dejar nombrado a un sucesor de su cuerda, que continúe con su gran obra y a ser posible le siga permitiendo mantener “cacho” en una institución que el cesante considera como su segunda (o primera) casa: lo mismo que hizo el fallecido Chávez con Maduro en Venezuela, sin importar el incumplimiento de la Carta Magna venezolana, pero sin necesidad de llegar al embalsamamiento (aunque poco falta). 

Según ha trascendido, en una de las reuniones del órgano colegiado –en febrero de 2012, quizá la única en tiempos del forismo– Emilio Marcos Vallaure pretendió dejar establecidas cuestiones relativas al proceso selectivo y al mal llamado tribunal que haría la selección, algo a lo que se opuso Gema Llamazares, a la sazón galerista y vocal más antigua del Patronato, nombrada a propuesta del Partido Popular. Al parecer tal cuestión no estaba contemplada en el orden del día, al margen de que se alude a falta de pluralidad en la comisión propuesta. Nombrada en noviembre de 2012, y por unanimidad del Patronato, como miembro de la comisión de selección (que no tribunal), con posterioridad, al representante de Foro, nuestro Paquito El Chocolatero, y a Javier Barón, representante a su vez de Javier Barón en el Patronato, no les pareció procedente la presencia de una galerista en el elenco selectivo, cuando al parecer es algo perfectamente legal.


Se defiende frente a sus críticos Gema Llamazares en un artículo titulado "Verdades que constan en acta", publicado en el periódico regional La Nueva España. Quiero creer que el acta donde deben constar tales verdades, no es la misma que se dio por desaparecida en la primera reunión del Patronato presidida por la actual Consejera de Educación y Cultura. Según una noticia de prensa no fue posible cumplir con lo que suele ser el primer punto del orden del día en los plenos de órganos colegiados, casi siempre un mero trámite, a saber “lectura y aprobación del acta de la última reunión”, porque simple y llanamente, no había acta que aprobar. Por cierto, que el funcionario que ejercía de secretario del Patronato en los tiempos de Foro, y por tanto era responsable de la legalidad de los procedimientos y de la redacción y custodia de las actas, era el por entonces Secretario General Técnico de la Consejería de Cultura y Deporte, Roberto Moro Tella, recientemente imputado por un presunto delito de prevaricación en su etapa como Secretario Técnico en la Consejería de Bienestar Social.

En segundo lugar, algunos rápidos apuntes a propósito de la dirección del Museo Arqueológico. Cesada como directora Diana Bernardo, funcionaria de la Consejería de Cultura, porque un juez consideró que su nombramiento fue ilegal, los foristas se inventaron para la elección del puesto una nueva comisión, integrada por un notable grupo de expertos. No existiendo patronato gestor en lo referido a este Museo, de titularidad estatal, ignoramos quién o quiénes fueron los encargados de reunir a las cabezas pensantes que actuaron como comisionados. El caso es que decidieron otorgar el puesto a un tal José Javier Fernández Moreno, que venía de ocupar cargos de responsabilidad administrativa en Castilla-León. 


Lamentablemente la oscuridad caracterizó a este personaje y a su etapa de apenas diez meses, así que poco o nada se puede decir, salvo que no hizo nada. A este respecto resultaron chocantes las declaraciones del nebuloso Moreno en la prensa local de su tierra a la vuelta de su aventura transmontana: vino a decir que como somos mayorcitos, nos vamos de donde no nos quieren y de donde nos ponen trabas para desarrollar un proyecto. Está claro que el cambio de gobierno y responsables políticos en la Consejería no le sentó demasiado bien, pero lo peor no es que no te quieran, sino que seas incapaz de generar pasión alguna: ni odios ni querencias, inodoro y sombrío.


Y diez meses son un plazo razonable para hacer algo, lo que sea, si es que de verdad tenía algún proyecto. Pero ni solucionó las carencias de la exposición permanente, ni fue capaz de solventar los problemas de personal que impiden abrir el Museo los martes, incumpliendo la ley de Museos; tampoco hubo desarrollo de actividad alguna, salvo la organización de conciertos de música clásica en el claustro, que al menos sirvieron para mejorar las estadísticas de visitantes; y fue incapaz de establecer protocolos adecuados de entrega de materiales e informes, de manera que los plazos en tema tan importante y sensible se alargaban innecesariamente. En definitiva nada de nada de nada de nada, a pesar de gestionar un órgano desconcentrado que rendía cuentas directamente a la Dirección General de Patrimonio Cultural y al que se suponía cierta dosis de independencia. Demostrado que al menos la programación musical si se le daba bien, al igual que el desarrollo de la jerarquía directiva (¡que menos para un nivel 28 de la Administración!), ahora en su nuevo puesto en tierras castellanas quizá logre resarcirse. Porque lo que es de gestión de museos, arqueología y procedimientos administrativos, en estos lares insisten en que no entendía ni papa.


Por cierto, que allá por el mes de marzo de 2012, aprovechando una visita a Oviedo, me acerqué a conocer el Museo y me dieron una entrada, numerada, que recuerdo era un veinticincomil y pico; “un buen número de visitantes en el primer año de apertura”, pensé. Como una es como el turrón y vuelve a casa por Navidad, hice una nueva visita entonces al Arqueológico, ya con el ínclito recién cesado a petición propia: me expidieron una entrada, pero esta vez sin numeración. También me encontré algunas piezas al revés, que en mi visita precedente estaban correctamente colocadas. De ambas circunstancias concluyo que, por un lado las estadísticas no le importaban nada a este señor, o bien lo eran todo; o bien era más barata la impresión de talonarios de entradas sin numeración. Por otro, que a pesar de la cantidad de técnicos que tiene el Museo, la responsabilidad de manipular las piezas era de los operarios de la limpieza, lo que no deja de ser un buen recurso de optimización del personal, en este sentido al menos.

Para llenar el “agujero negro” (infausto vacío dejado por el oscuro Moreno) la Consejería de Cultura ha adoptado una solución de urgencia: poner a uno de la casa. Como cuando el Madrid puso a Del Bosque. Y de hecho, como cuando se nombró a Diana Bernardo, Jefa de Servicio en la misma Consejería de Cultura, al igual que el ahora nombrado. Quizá a partir de ahora el Museo Arqueológico tenga suerte y, como el Madrid de entonces, gane la copa de Europa. Según la filosofía del bueno de Vicente, si tienes grandes futbolistas basta con poner a cada uno a jugar en su puesto. Desde luego, si el recurso sale bien, sería una buena solución también en el caso del Bellas Artes, donde por cierto, tampoco parecen estar echando mucho de menos un director.

Porque si hay algo que la experiencia insistentemente se ha empeñado en evidenciar en el caso de Asturias, y no solo aplicable al Museo Arqueológico o al Museo de Bellas Artes, es el principio que sigue: "mejor (y más barato) un museo sin director que un director con museo"

Quod erat demostrandum.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Perdiendo los Papeles (Y las Subvenciones)

Por J. Vipsania.

Si hay algo en lo que todos los políticos asturianos parecen estar de acuerdo es en el enorme poder que otorga el control de la actividad cultural, regional o municipal. Olvídense de consejerías o concejalías de interior o seguridad, de policía local o autonómica, de legislación a base de decreto sobre el comportamiento ciudadano, de multas o sanciones. Lo que realmente otorga prestigio, promociona individuos y adormece a la masa borreguil ciudadana es el control de la CULTURA, así con mayúsculas.


De eso saben un rato en Gijón, donde hace mucho tiempo, y a la vera del conspicuo PSOE que gobernó el municipio durante tantos años, se creó la Fundación Municipal de Cultura, uno de los ejemplos de entramado para la gestión pública de la cultura que algunos llaman chiringuito, otros cueva de Alí-Babá y para el que otros no somos capaces de encontrar una denominación adecuada que defina sus métodos, fines y funciones. En teoría a su cargo está la gestión de museos municipales, exposiciones, festivales, ferias y teatros, bibliotecas y actividades varias que van desde la arqueología hasta premios literarios, para lo que se procuran no solo fondos del presupuesto municipal, sino subvenciones y aportaciones de dineros procedentes de diversas entidades, públicas o privadas.
Lo que tiene que los mismos lleven muchos años dedicados a lo mismo es que se saben todos los procedimientos, las tretas y los trucos, al tiempo que las agendas de directivos engordan con los nombres de las personas adecuadas a las que hay que dirigirse para excavar, programar, pedir, dar y tomar. Y así Gijón consolidó al amparo de sus directores una destacada red de museos municipales, un prestigioso festival de cine, un importante ciclo de actividades escénicas, un conocido premio literario y un “nosequé” que podríamos llamar encuentro, certamen, feria, festival o fiesta para veraneantes llamado Semana Negra.


Pero claro, con el cambio de signo político en el municipio, y con el argumento que esgrimimos al principio de esta entrada como bandera, el relevo en la gestión de la Fundación Municipal de Cultura y del resto de entes públicos municipales que gestionaban actividades culturales estaba más que cantado. De prisa y corriendo fueron cayendo de la burra sus cargos directivos, sus directores y programadores y se dio una vuelta de tuerca en la gestión cultural con nuevos nombres, nuevas caras y desgraciadamente, nuevas formas, perdidas las anteriores. Tras este cambio surge arrolladora la imagen del concejal de Cultura, el cantante Carlos Rubiera, quien de acuerdo a su asturianismo militante descabalgó a los pijos cosmopolitas y “gafapasta” modernos de antes para poner a los colegas de madreña y montera picona de ahora, o sea, el “quitatetupaponemeyo” de siempre. Y aunque, todo hay que decirlo, todavía no ha podido con Taíbo, quizá el único trasnochado de los de antes, de momento el concejal cantante Rubiera ya se ha sacado de la chistera un acontecimiento festivalero que pueda hacer sombra a la Semana Negra y a la que el inspirado concejal aporta intercéltica banda sonora. Por supuesto, gratis y sin cobrar derechos de autor.


Las consecuencias del cambio de caras y formas parece que no se han hecho esperar. No hace mucho tiempo el rotundo nuevo director de la Fundación Municipal de Cultura, Xosé Nel Riesgo, se quejaba amargamente de que Cajastur no ha cumplido un acuerdo firmado por el que la obra Social y Cultural de la extinta caja asturiana, ahora Liberbank, se comprometía al abono de 54.000 euros para la fundación gijonesa (LNE, 19 de octubre de 2012). Ante esto, habla de falta de decencia y de actitudes impresentables e intolerables, cuando cualquiera que haya lidiado con este bravío rebaño bancario sabe que debe andarse con más tiento, ser más fino, para evitar que definitivamente le den a uno con la puerta en las narices: quizá en la cúpula bancaria desconfían de los nuevos gestores, o quizá la crisis ha hecho que definitivamente los regalos de dinero por parte de los bancos para actividades culturales pasen mejor vida.


Pero no han sido los únicos dineros que se van por el retrete. En los últimos días se ha publicado la pérdida para el Festival de Cine de Gijón de una subvención ministerial, estimada en unos 70.000 euros, en función de aportaciones a ediciones anteriores. Aquí la responsabilidad del desastre ya no depende de la Fundación Municipal de Cultura, sino del ente municipal Teatro Jovellanos. La subvención se deniega por llegar fuera de plazo. Ante este atropello, el cantante concejal ha solicitado “un informe detallado de todo el procedimiento de solicitud de la ayuda al Ministerio para interponer el correspondiente recurso”, con el objetivo de “lograr la subvención inicialmente no concedida” (LNE, 29 de noviembre de 2012). A falta de las conclusiones que se extraigan de ese detallado informe, Teresa Sánchez, nueva gestora del Teatro Jovellanos, aclara que todo se debe a un defecto de forma por la falta del sello de correos en la documentación correspondiente.


Es gracioso lo de la falta de sello: así leído, parece que a los responsables se les olvidó el franqueo antes de poner el sobre en el buzón correspondiente. Si así fuese, y para evitar nuevos despistes en gestiones administrativas donde está en juego tanto dinero, nos permitimos recomendar la utilización de sobres prefranqueados, emitidos por la propia entidad postal. Sin embargo, para todo aquel que conozca un poco estos procedimientos, da la sensación de que, lo que faltó en realidad, fue el matasellos con la fecha de entrega de la documentación para su envío, circunstancia para la que es necesario llevar el sobre abierto a las dependencias postales y cerrarlo una vez el sello ha quedado estampado en los impresos, con el envío y la fecha del mismo certificados. Y para saber que esto es así no hace falta ser una lumbrera: sin ir más lejos, quienes hemos tenido que presentarnos a oposiciones por toda la geografía española, sabemos que este es el procedimiento de envío de las solicitudes para poder concurrir a ellas. Claro que de haber tenido padrinos políticos dedicados a la cultura que nos hubiesen dado un “puestín” municipal para gestionar subvenciones, no hubiésemos tenido que opositar a lo largo y ancho de España, y nos podríamos haber quedado tan a gusto en la “tierrina”, “guapina” y “prestosa”, tomando “sidrina” en cantidades navegables y yendo a inauguraciones de espichas y “fiestinas de prau” organizadas con las subvenciones concedidas.


Afortunadamente, la pérdida de la subvención no se ha notado en la calidad del festival de cine, a juzgar por las palabras del concejal cantante, ya que asegura que su nivel ha sido similar al de anteriores ediciones. Lo que es una pena, porque para este viaje no hacían falta nuevas alforjas, y porque se trataba de celebrar el cincuenta aniversario del certamen, así que no hubiese sido mala cosa sacarse de la manga algo más especial, e incluso que, haciendo de tripas corazón, hubiesen tenido una deferencia mínima hacia quién trabajó muchos años como director del mismo, consolidando el FICX como un referente en el panorama cinematográfico de este país (me refiero a España, claro está).


Más allá de la anécdota, lo peor de todo es la asombrosa capacidad de los responsables municipales y autonómicos de Foro Asturias Ciudadanos para echar a perder fondos públicos indispensables para la cultura regional, mediante el traspapelo de subvenciones muy necesarias. No sabemos si es por incapacidad, por desidia, por torpeza o por incompetencia, o porque son como el “asturianón grandón típicu” que entra en el chigre gritando aquello de “esta ronda ye mía”, “ya ta to pago” y “en mi casa les perres como cuchu”.


En cualquier caso donde las subvenciones no llegan, llegarán los fondos autonómicos y municipales para cubrir presupuestos, fondos públicos que proceden -es ocioso recordarlo, aunque desgraciadamente oportuno- de los bolsillos de todos los ciudadanos. Y si esto es así para el Niemeyer, también lo es para la Cámara Santa, para el Museo del Pueblo o para el Festival de Cine de Gijón. Así que, señor concejal, menos canciones, menos informes y más trabajo, formación, capacidad de gestión y supervisión, especialmente si es cierta la denuncia de que ha habido un aumento del 21% en el presupuesto destinado a los salarios de los gestores culturales de Gijón, a pesar de que el número de cargos directivos ha disminuido.



Mientras tanto habrá que asumir el panorama que nos ofrecen estos nuevos gestores. Nacho Vegas, también gijonés, mucho mejor artista que el concejal cantante Carlos Rubiera, y que hace patria sin necesidad de montera picona y “madreñes”, le ha puesto letra, versioneando el “Devil Town” de Daniel Johnston. Que lo disfruten.